Ésta es la canción con la que Trump insulta a los inmigrantes

Trump compara a los inmigrantes con una serpiente venenosa que muerde a la tierna mujer que la salva de la muerte. Ésta es la letra de la canción y cómo la usa el presidente

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El presidente, Donald Trump, recuperó el pasado viernes una canción que ya durante la campaña electoral utilizó para ilustrar sus descalificaciones hacia los inmigrantes, a los que compara con serpientes venenosas que muerden desagradecidas a las viejecitas amorosas que tratan de ayudarlas.

“Se llama La Serpiente”, aseguró el presidente durante un mitin electoral, en referencia a la canción compuesta por Oscar Brown Jr., “y yo la interpretó en términos de inmigración”. “Puede que os encante, o puede que digáis, ‘¿no es terrible?’. Y si decís, ‘¿no es terrible?’, ¿a quién le importa?”, añadió Trump.  

Brown Jr. escribió la canción en 1963 a partir de una fábula atribuida a Esopo, sobre un escorpión que pide ayude a una rana para cruzar un río y a medio camino le pica y ambos se ahogan.  “No tuve elección, es mi naturaleza”, respondió el escorpión a la rana cuando, antes de morir, le preguntó por qué lo había hecho.

La letra de la canción usada por Trump es como sigue:

“De camino al trabajo una mañana, por la ruta junto al lago, un mujer de corazón tierno vio a una pobre serpiente medio congelada. Su bella piel coloreada estaba toda helada por el rocío. “Oh, vaya”, dijo la mujer, “te llevaré dentro y cuidaré de ti”. “Llévame dentro, tierna mujer, llévame dentro, por dios, llévame dentro, tierna mujer”, suspiró la serpiente. La mujer arropó a la serpiente cómodamente en un paño de seda, y la colocó junto a la chimenea con algo de leche y miel. Aquella noche, después del trabajo, se apresuró a volver a casa y se encontró con que la preciosa serpiente había revivido. (…) Ella la apretó contra su pecho, “eres tan bella”, lloraba, “pero si no te hubiera traído conmigo podrías haber muerto”. Ella acarició su linda piel y la besó y mantuvo bien agarrada, pero, en vez de agradecérselo, la serpiente la mordió con maldad. (…) “Te salvé”, gritó aquella mujer, “y ahora aun así me muerdes, ¿por qué? Sabes que tu mordedura es venenosa y ahora voy a morir”. “Oh, calla, tonta”, dijo el reptil sonriendo, “bien sabías que soy una serpiente antes de traerme aquí dentro”.