A pesar se triunfo de Sanders, Clinton sigue adelante

Bernie Sanders derrota fácil a Hillary Clinton en Wisconsin, pero la disputa por los delegados no cambia mucho; Clinton sigue adelante.

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La victoria de Bernie Sanders en Wisconsin es una inyección de optimismo y esperanza en su campaña para ser el candidato presidencial. Sin embargo, no altera mucho la realidad de la primaria demócrata en la que Hillary Clinton, aún perdiendo, sigue con gran ventaja en el número de delegados.

El triunfo de Sanders vuelve a poner sobre la mesa varias de las dudas en torno a la campaña de Clinton, en particular, la de que su potencial candidatura no genera mucho entusiasmo en grandes sectores del partido demócrata, sobre todo en los jóvenes. 

No fue casualidad que el mitin de victoria de Sanders fuera otro ruidoso evento al grito de “Bernie, Bernie”, como lo han sido muchos otros en diferentes puntos del país, en los cuales la mayoría de los asistentes son jóvenes. En esta oportunidad el mitin fue en Wyoming, donde habrá “caucus” o asamblea partidistas el próximo sábado.

“Si despertamos al pueblo estadounidense, y la gente trabajadora, la gente de clase media y la gente de la tercera edad y los jóvenes comienzan a pararse, dar la batalla y salen a votar en grandes números, no hay nada que no podamos conseguir”, dijo Sanders ante miles de partidarios.

En Wisconsin además, Clinton pierde en otro estado en donde la gran mayoría de votantes demócratas son blancos, confirmando lo que ha sucedido en otros estados donde sus victorias han sido casi siempre gracias al apoyo de las minorías de afro americanos y latinos.

Wisconsin también muestra que Clinton es vulnerable en aquellos estados donde tiene mucha resonancia el tema económico y que gracias a los tratados de libre comercio se han perdido muchos puestos de trabajo.

Se trata de un estado industrial que ha sido testigo de primera mano de los efectos -positivos para algunos, negativos para otros- del libre comercio que ha hecho que muchas fábricas hayan cerrado y se hayan ido a México, China y otros países.

Clinton en su momento apoyó por ejemplo el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá, y aunque ahora dice estar en contra del nuevo Tratado con varias naciones del Pacífico -conocido por el TPP-, la idea que tienen muchos votantes es que la aspirante demócrata está en favor de la idea del libre comercio. Sanders, en su caso, ha criticado siempre esos acuerdos comerciales.

Dicho esto, hay que volver al punto central del argumento a favor de Clinton: los números están con ella. Clinton lleva una ventaja de más de 250 delegados sobre Sanders y aún perdiendo en Wisconsin éstas matemáticas no cambian mucho ya que según las reglas de los demócratas, los delegados se otorgan proporcionalmente. 

Lo anterior significa que el ganador -en este caso Sanders- no se lleva a su casilla muchos más delegados que el perdedor. La única manera de Sanders de acortar seriamente la diferencia en delegados con Clinton sería la de ganar por muchos puntos porcentuales sobre Clinton (en Wisconsin Sanders habría ganado por un poco más de diez puntos).

Lo de Wisconsin es sin duda es importante para Sanders, ya que se trata de su sexta victoria de los últimos siete estados donde han habido elecciones.  Además, sirve como de puente o transición para lo que será la verdadera batalla donde quizá, sí pueda cambiar la narrativa sobre la contienda demócrata: la primaria de New York, el próximo 19 de abril.

En New York no sólo hay muchos más delegados en juego (247), sino que el estado tiene todo el simbolismo de ser ‘el centro del mundo’. Además, de alguna manera se trata del estado de los dos candidatos. De Sanders porque nació ahí y de Clinton porque fue su representante en el Senado.

Si Sanders llegase a ganar en New York todavía no cambiaría de manera significativa las matemáticas de los delegados, pero sí generaría una nueva dinámica o “narrativa” en la primaria demócrata. Las dudas que muchos tienen sobre la campaña de Clinton simplemente se agrandarían o adquirirían fuerza.

Es posible que una de las estrategias de Clinton en los próximos días será martillar en algo que sucedió el lunes y que hacer ver mal a Sanders.

El lunes Sanders tuvo una reunión con la junta editorial de uno de los periódicos tabloides de New York -el New York Daily News- y en ella ante las constantes preguntas de los editores quedó claro que Sanders no dice o sabe mucho mas allá de sus eslóganes sobre algunas de sus propuestas. En este caso la discusión fue sobre su idea de desmantelar algunos de los grandes bancos o instituciones financieras privadas de Wall Street. 

Más allá de decir que son entidades muy grandes y que le hacen daño a la economía, Sanders no tuvo respuesta sobre cómo piensa lograr tal quiebre de esas instituciones o qué pasará con sus decenas de miles de trabajadores o sus miles de millones de activos financieros. 

En el pasado, algo similar había sucedido con otro de los temas que ha sido “caballito de batalla” de Sanders, el de que la educación en las universidades públicas sea gratuita. Sus críticos le cuestionan cómo pagará por un programa de tal naturaleza.

Para la gente de Clinton, la ex secretaria de estado es “la persona seria” en la contienda que propone cosas que quizá no exciten a la gente pero que son realistas. Para la gente de Sanders, lo de los bancos o la educación gratuita es algo que genera entusiasmo y la posibilidad de pensar en algo más allá de lo establecido o del relativo centrismo de Clinton.

Por hoy la gente de Sanders celebra con razón una noche más de triunfos. De seguro se lamentarán lo que hace un par de días reconocieron un par de cercanos asesores de Sanders, de que si hubieran iniciado tiempo antes este tipo de campaña de atacar a Clinton de manera más directa -antes no lo hicieron porque Sanders se rehusaba a entrar en ese tipo de ataques-, otra cosa fuera hoy la pelea por los delegados. Es así que lo del senador es ahora casi una “quijotada”, con muy pocas posibilidades de cuadrar el circulo de los delegados pero con suficiente energía, entusiasmo y dinero para seguir en la pelea y hacerle la vida imposible a Clinton.