Un fuerte golpe para Donald Trump

La derrota de Trump en Wisconsin es una muestra de que los errores en la política se pagan

La derrota de Donald Trump a manos de Ted Cruz en Wisconsin no cambia las posiciones en la primaria republicana, sin embargo, hace mucho más difícil que Trump consiga el número de delegados que necesita ganar antes de la Convención para poder ser el candidato presidencial de su partido.

La victoria de Cruz tampoco cambia la dinámica de la primaria republicana en el sentido no sólo sigue de segundo en el número de delegados, sino que, al igual que Trump, la tiene muy difícil para conseguir los delegados necesarios antes de la Convención.

Trump sigue adelante de Cruz por un poco mas de 250 delegados (737 a 475 sin contar los 42 que estaban en juego de Wisconsin). Para ser declarado el candidato presidencial republicano antes de la Convención se necesitan 1,237 delegados.

Más allá de que Trump siga en primer lugar, otra de las consecuencias de lo sucedido en Wisconsin es que es claro que el movimiento en su contra que se da al interior del partido republicano ha tenido efecto. Wisconsin era un estado que favorecía a Trump debido a que tiene pocos votantes evangélicos y al mismo tiempo tiene muchos trabajadores blancos que serían en teoría seguidores de Trump.

No es que haya cambiado la “dinámica” o la “narrativa” de la campaña republicana. No es que Trump esté acabado o que este sea el “comienzo del fin” de su campaña. Pero lo que si es cierto, es que Wisconsin deja una fea marca en Trump. 

Pareciera que después de meses en los cuales el empresario fue inmune a los errores, y de que dijera lo que dijera, al final siempre seguía siendo el favorito de las bases republicanas, hoy las cosas han cambiado. 

La semana pasada en particular, Trump cometió varios errores y hoy en Wisconsin se los hicieron pagar. Hay que recordar que Trump defendió a su jefe de campaña, quien está acusado en la Florida de haber agredido a una periodista y luego dijo que había que castigar a las mujeres que tuvieran un aborto si este fuera ilegal.

Es posible que Wisconsin también haya mostrado lo que se llama “el techo” de Trump, es decir, lo que se considera el máximo de porcentaje de votos que Trump tiene entre los votantes republicanos - entre el 30% y 35%-. Esto es importante ya que daría solidez al argumento que supuestamente se utilizará en la Convención para negarle a Trump la nominación presidencial: que no tuvo los delegados necesarios y que no representa a la mayoría de los votantes republicanos.

Trump, por supuesto, todavía podría alcanzar ese número mágico de delegados ya que todavía faltan varias primarias -New York, New Jersey y California, etc.-. Con todo, la tarea es cuesta arriba. Trump tendría que ganar alrededor del 60% de los delegados en todos esos estados para llegar a ese número. Lo más seguro es que ni Trump, ni Cruz y mucho menos Kasich, que todavía sigue en la pelea, conseguirán el número de delegados necesarios antes de Convención.

Si esto llegase a pasar se pondrían difíciles las cosas para el empresario debido al movimiento anti Trump que hay dentro del partido republicano. Por esta razón, es casi seguro que será otro personaje y no el magnate, el candidato presidencial. 

En esa Convención habrá una primera votación donde los delegados de los estados donde ganó Trump están obligados a votar por él. Pero en la siguientes votaciones muchos de ellos estarán liberados de esta obligación y podrán votar por otro candidato.

Es posible que cuando algún día se escriba la historia de esta campaña republicana, lo de Wisconsin ocupará un lugar digno de mención. De nuevo, no es que hayan cambiado muchas cosas, pero si será importante porque puso al descubierto varios de los problemas que tiene la campaña de Trump. 

Uno de estos problemas es que es una campaña que ha ofendido a mucha gente -inclusive a muchos republicanos- y que de pronto pareciera que ha hecho sonar las alarmas en muchos sectores. Tal vez, las bases republicanas se dieron cuenta de lo que gran parte del país ya pensaba o sentía: que lo de Trump es un peligro para la nación, algo mencionado por los propios republicanos.

Dicho esto, hay que dejar claro también, que aún cuando el movimiento “anti Trump” tenga posibilidades de éxito, esto no quiere decir que todo está bien para el partido republicano. Si logran detener a Trump, no queda claro qué sucederá con sus bases. A lo menos, se tendrá un partido dividido con un Trump y sus seguidores que reclamarán haber sido los que terminaron en primer lugar en la primaria y aún así se les niega la candidatura. Y por otro lado, una buena parte del partido que no tolera a Trump y que decidió irse con otro personaje como candidato. 

Y qué decir de los partidarios de Cruz, que también alegarán que su candidato, aún cuando quedó en segundo lugar tampoco se le tomó en cuenta. 

En fin, lo de Wisconsin fue un potente símbolo del día en que la realidad hizo recordarle a Trump que era un simple mortal de la política y que los errores tienen precio. Que llegaría el día en que no sería suficiente con ganarse a las bases con el sambenito de  “Hacer América grande de nuevo”.