Selección femenina de fútbol de EEUU pide igual paga que los hombres

Sólo en Estados Unidos el fútbol femenino tiene el lugar destacado que aquí ocupa, la Selección ha ganado tres copas mundiales

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Cinco jugadoras de la selección estadounidense de futbol femenino -representando a todo el equipo nacional- han demandado a la Federación de Futbol del país exigiendo que se les pague igual o mejor que a los seleccionados hombres.

Ante la demanda por supuesto, surge entonces la pregunta obvia: ¿deben las mujeres futbolistas de la selección de Estados Unidos ganar igual dinero que sus colegas hombres del también equipo nacional estadounidense?

En cualquier otro país del mundo -o al menos en la inmensa mayoría- la respuesta sería no. 

Nada que ver por supuesto, con el esfuerzo o la calidad del trabajo que las damas hacen en el deporte de los tacos y los pantalones cortos. Este no está basado simplemente en los ingresos, la atención del público, y en general el lugar que el futbol masculino o femenino ocupan en cada sociedad.

Si uno habla por ejemplo de cualquier país de América Latina o de los países futboleros de Europa, las diferencias entre las ligas y selecciones de futbol de mujeres y hombres son abismales. Sin que huela o suene a discriminación, por la simple regla del mercado, no sorprende que las mujeres futbolistas ganen menos que los hombres.

Cosa distinta es en Estados Unidos. Un sólo dato para abrir la discusión: en el 2015, el equipo femenino generó cerca de $20 millones de dólares mas que su similar masculino.

No sorprende entonces la demanda interpuesta por Alex Morgan, Carli Lloyd, Megan Rapinoe, Becky Sauerbrunn y Hope Solo.

“Pienso que a través de los años hemos demostrado lo que valemos. Recién venimos de ganar la Copa del Mundo y la disparidad en la paga entre los hombres y las mujeres es demasiado grande”, señaló Lloyd en el programa “Today” de la cadena NBC.

Los números no mienten. Según cifras de la demanda interpuesta ante la oficina en Washington del gobierno federal que lidia con asuntos de discriminación laboral, por 20 partidos amistosos que juegan las mujeres en un año son pagadas $99,000 dólares. Los hombres, por los mismos 20 partidos, reciben $263,320 dólares. Además, si juegan partidos adicionales a estos 20, las mujeres no tienen paga extra. Los hombres en cambio, reciben entre $5,000 y $17,625 dólares por cada juego después de los originales veinte.

“Cada día nos sacrificamos tanto como los hombres. Trabajamos tanto como ellos”, explicó Alex Morgan, otra de las demandantes y una de las estrellas más conocidas del equipo femenino estadounidense, quien también estuvo en el programa “Today”. “Sufrimos lo mismo física y emocionalmente”.

A nivel de triunfos -si es que las victorias o el éxito de una selección debe ser considerado como factor para determinar la paga-, las mujeres del equipo nacional estadounidense están muy adelante de los hombres. Como lo señala Llody, la selección de mujeres ganó el año pasado la Copa del Mundo, pero también ha ganado medallas de oro en los últimos tres Juegos Olímpicos y es favorita para repetir el primer lugar en los Olímpicos de Rio de Janeiro este verano.

“Somos las mejores en el mundo, tenemos tres Campeonatos Mundiales, cuatro campeonatos Olímpicos y los hombres son pagados mejor solamente por presentarse, que nosotros que ganamos torneos mayores”, explicó Hope Solo, también una de las demandantes.

La respuesta oficial de la Federación estadounidense ha sido de que estudiarán la demanda, pero que sin embargo están “decepcionados” ante lo hecho, ya que ellos han sido “líderes mundiales” en apoyar el futbol femenino y que en los últimos 30 años han mostrado su entrega para construir “el futbol de las mujeres en los Estados Unidos”.

Más allá del aspecto legal, que pareciera estar en favor de las jugadoras demandantes -parece y ‘huele’ a discriminación en paga de salarios- y el cual en Estados Unidos en particular es factible ganarlo ante la justicia, hay otros aspectos muy especiales del caso únicos de Estados Unidos.

Es no sólo que las mujeres futboleras han ganado muchos más torneos y trofeos que los hombres, sino que además, el juego tiene un lugar en la sociedad estadounidense que es casi imposible separarlo de las niñas, jóvenes y mujeres adultas. 

Son más las niñas y jóvenes mujeres los que para el caso, juegan el futbol en las escuelas, parques y canchas a lo largo y ancho del país. Lo mismo a nivel de universidades. La razón por la cual muchas familias estadounidenses siguen el futbol es por la hija o la amiga de la hija que lo practican -hay varones también por supuesto, pero son las mujeres la mayoría.

Y aquí uno tiene volver a lo que se hablaba del fútbol en el resto del mundo y el fútbol en Estados Unidos. Aun cuando es cierto, Estados Unidos no tiene ahora una liga profesional femenina de fútbol -han fracasado varios intentos-, su selección nacional de mujeres ocupa un lugar en el imaginario colectivo de la sociedad estadounidense que no tiene similar en ningún otro lugar del mundo. 

Ni en lugares como Suecia, Japón, Brasil o China, por citar algunas de las otras potencias del mundo futbolero de mujeres, su selección femenina tiene el perfil, la fama o el reconocimiento de la estadounidense.

El “timing” o el momento oportuno de la demanda no podía haber sido mejor. Se está a unos meses de la Olimpíada de Rio de Janeiro y los hombres de saco y corbata de la Federación de Futbol estarán contra la pared. De no hacer caso al pedido de las mujeres futbolistas estarán potencialmente jugando con fuego. Si la opinión pública se pone del lado de las Solo, Morgan, Llody y demás jugadoras, la posibilidad de que decidan boicotear los juegos será una tremenda amenaza al prestigio y los intereses comerciales de la Federación de futbol. 

Quien lo hubiese dicho, un lado del futbol -el de las mujeres- que en la mayoría de países latinoamericanos es todavía tomado sin mayor seriedad, casi como algo anecdótico y donde no hay mayores interés comerciales, en Estados Unidos -ese país al que muchos latinoamericanos también todavía ven con dudas en su futbol de hombres-, hace historia. Las mujeres estrellas del futbol han plantado hoy una bandera que pudiera marcar un antes y un después en el trato y la paga por jugar el más popular de los deportes en el mundo -menos en USA por supuesto.