Clinton se encamina a la nominación demócrata a la presidencia

Con sus triunfos del martes Clinton se encamina hacia la nominación demócrata.

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Hillary Clinton tuvo una buena noche el martes. La candidata demócrata ganó las primarias en Florida, Ohio, Illinois, Missouri y Carolina del Norte y casi puede asegurarse que la contienda demócrata para la nominación presidencial está definida. La ex secretaria de estado será la candidata de los demócratas en la elección de noviembre.

Faltan muchas primarias, por supuesto, pero en todo caso no se ve cómo Sanders sea el rival de Clinton, que pueda alcanzarla en el número de delegados o incluso, cómo pueda llegar al número que se requiere para ser el nominado presidencial.

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“Nos vamos moviendo cada vez más cerca para asegurar la nominación del partido demócrata y para ganar esta elección en noviembre”, señaló Clinton en su discurso de victoria en Palm Beach, Florida. 

Lo que más sorprende del martes fue el triunfo de Clinton en Ohio. En Florida y Carolina del Norte era de esperarse que ganara. En Florida debido en gran parte al apoyo de los latinos, los cuales según las encuestas de salida votaron por Clinton en un 70%.

En Carolina del Norte, por ser otro de los estados con alto número de votantes afro americanos, quienes al igual que los latinos, están su gran mayoría con Clinton.

Ohio era diferente, en parte porque es un estado similar a Michigan, que de manera sorpresiva fue ganado la semana pasada por Sanders. Es similar en que tiene una importante clase trabajadora industrial que se suponía estaba molesta por las consecuencias de los tratados de libre comercio y la que ha recibido con simpatía el mensaje de protesta de Sanders. Estos trabajadores -blancos en su mayoría- de Ohio sin embargo, se fueron en esta ocasión con Clinton. No queda claro por qué si el mensaje de Sanders pegó en Michigan, en este caso no tuvo efecto en Ohio. Clinton ganó por gran ventaja en este grupo de votantes.

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Clinton ganó también en Ohio entre la gente mayor -lo cual no extraña ya que ha sido la tónica en todos los estados- y con los votantes de raza blanca. Esto es importante de cara a la elección general ya que Clinton así como ha tenido un gran desempeño con las minorías -latinos y afroamericanos- al mismo tiempo ha tenido problemas con este electorado blanco. Al ganarlo en Ohio es una buena señal para Clinton y los demócratas de que tienen posibilidades de victoria en un estado que es clave para ganar la presidencia.

Más allá de los detalles sin embargo, de por qué gano en este u otro estado, el punto es que la candidatura de Clinton ha entrado en un momento en el cual puede decirse que ha dejado a Sanders atrás, como algo que sólo se ve en el espejo retrovisor. Es cierto, Clinton estuvo contra la pared y en más de una ocasión se puso en duda su candidatura. 

En más, en algún momento se pensó que el mensaje de protesta de Sanders y el entusiasmo que había generado entre los jóvenes eran tales que era cierta la “revolución política” de la cual hablaba el senador. Hubo días y semanas en las que la candidatura de Clinton se vio como cosa del pasado, como una candidata seria y capacitada, pero sin la pasión o el atractivo que generaba Sanders.

Hoy todo esto es anécdota. O incluso quizá siga siendo cierto, es decir que quizá siga sin haber pasión y entusiasmo en la campaña de Clinton. Quizá se siga desconfiando de la candidata. Pero el punto es que su nominación es casi un hecho. Tendría que darse un milagro o un terremoto político -las matemáticas casi lo impiden- para que Sanders pueda desplazar a Clinton. 

El senador tiene todavía dinero en las arcas de la campaña para seguir dando la batalla. Y de seguro lo hará. Pero será un campaña o candidato de “mensaje”, intentando que la gente y las bases demócratas sigan hablando y discutiendo de sus temas como su condena al mundo financiero de Wall Street y en general a la gente más millonaria que según Sanders son los que más se benefician del actual sistema político.

Quien lo hubiese dicho, cuesta pensar que fueron las minorías las que literalmente lanzaron el salvavidas a Clinton. Más allá de las razones por las cuales se da este matrimonio entre la candidata demócrata y las minorías de afroamericanos y latinos, queda por ver qué rol jugarán en la campaña a la presidencia o en la presidencia misma si Clinton llega a la Casa Blanca. ¿Habrá por ejemplo, un candidato a vice presidente de origen Latino?

Es posible que en los próximos días Clinton tenga que afinar su campaña. Hasta hoy la ex secretaria de estado poco a poco se ha ido moviendo hacia la izquierda, precisamente por la presión de Sanders. De alguna manera había que atender ese reclamo de una buena parte de las bases demócratas y retomar algunas de las posiciones del senador. 

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Lo del “libre comercio” es un buen ejemplo, siendo éste un tema en el cual en el pasado Clinton literalmente fue una campeona -desde que con su esposo Bill se pasó el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá-. En las últimas semanas Clinton ha bajado el tono en este tema e incluso ha dicho cosas críticas del mismo.

El problema es que cuando venga la elección general, pues habrá de nuevo que volver a esas posiciones de centro -en ‘libre comercio’ para el caso- para tratar de ganar votos con la gente independiente. Lo mismo es posible que suceda en el tema de inmigración, en el cual por presión de Sanders y de los moderadores en el debate en Miami. Clinton tomó posiciones que aún cuando son música a los oídos de los latinos no necesariamente son las mejores en una elección general. 

Por ahora, Clinton tiene que celebrar. Lo que hace un año parecía una candidatura amarrada, asegurada si se quiere para la candidata del “establishment” demócrata, de pronto con el correr de los meses se fue complicando. Un senador al que casi nadie conocía comenzó a tomar fuerza y también con el correr de los meses estuvo a punto de volar en pedazos esa fuerte o muralla que protegía a la candidatura de Clinton. 

Hoy las cosas han vuelto a su lugar natural en el partido demócrata. Gracias en gran parte a los latinos y los afroamericanos se acabó, en términos prácticos, la amenaza de Sanders. Y lo más extraño, irónico o sorprendente de todo esto: en un momento histórico que vive el país en el cual se detesta todo lo que tiene que ver con el “establishment” de los partidos y la clase política nacional, los demócratas casi con seguridad llevarán como candidata a la presidencia a alguien que es precisamente uno de los miembros de hueso colorado de ese liderazgo demócrata.