Clinton y Sanders se comprometen a no deportar a indocumentados sin antecedentes

Los precandidatos demócratas parecían darse golpes de pecho para ver quien sonaba más sincero y genuino en el tema migratorio

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Hillary Clinton y Bernie Sanders prometieron en el debate del miércoles que no deportarán a ningún indocumentado que no tenga antecedentes criminales. 

Por momentos los dos candidatos demócratas parecían darse golpes de pecho para ver quien sonaba más sincero y genuino en este tema migratorio, tanto en lo de apoyar la reforma migratoria como en lo de parar las deportaciones.

Nada que ver por supuesto con lo que han sido los debates de los republicanos en los que el tema central en el asunto de inmigración es cómo se deportará a los once millones de indocumentados.

Más allá de las posiciones políticas o ideológicas de cada quien, es decir si se está con lo que proponen los demócratas o los republicanos, lo que queda claro es que en este tema de inmigración no hay posiciones intermedias.

De alguna manera ya se conocían las posiciones de los demócratas. el debate vino simplemente a confirmar que ambos candidatos se oponen casi como un asunto de certeza moral al que se siga deportando gente, a que se siga separando a las familias o en general que se aplique mano dura a los indocumentados. En el lado republicano igualmente, en cada debate se solidifica más la posición de que habrá que deportar a los indocumentados. 

Si alguien habló de un país dividido, no tiene que ir más lejos que estudiar el tema de inmigración.

Pero volviendo al debate, Clinton y Sanders tuvieron quizá uno de los más turbulentos debates de los tantos que han escenificado. Bien por las buenas preguntas de los moderadores de Univision, bien quizá por la necesidad de atacarse ya que se llegó al debate con las heridas de la noche del martes donde Sanders derrotó a Clinton en Michigan, o bien por la simple necesidad de atacar para ganar puntos con la audiencia de cara a la primaria clave de la próxima semana en Florida, el punto es que Clinton y Sanders se dieron duro.

Aun en el tema de inmigración en el que como se señaló, al final los dos estaban más o menos en la misma esquina, antes de llegar a ese punto hubo intercambio de fuego entre Clinton y Sanders.

La ex secretaria de estado acusó a Sanders de haberse opuesto en 2007 a uno de los tantos intentos de reforma migratoria que se han hecho en el Congreso. La acusación es cierta aun cuando Sanders tiene una explicación sobre su voto negativo (que perjudicaría a los trabajadores huéspedes).

Sanders por su lado, acusaría a Clinton de haberse opuesto a las licencias para indocumentados cuando el estado de New York intentaba darlas hace unos años. Y también de que Clinton en algún momento señaló que estaba de acuerdo en que se deportara a algunos de los niños centroamericanos que han llegado en los últimos dos años.

Por momentos en estos intercambios hubo gritos, un candidato interrumpiendo al otro y claramente disgusto por el adversario. Parecía que la cordialidad que había sido una de las características de los debates demócratas alguien la había tardado por la ventana. 

Hubo en cierto sentido una pausa en este tenso ambiente cuando le tocó el turno de preguntar al alguien de la audiencia. Era una mujer guatemalteca con sus hijos ahí presentes quien explicó como hace tres años habían deportado al padre de los niños y jóvenes por el simple detalle de que no tenía licencia de conducir. La pregunta fue sobre qué harían los candidatos para reunificar a las familias y para detener las deportaciones.

Quien mejor respondió fue Clinton, no tanto en términos de políticas ya que tanto ella como Sanders dijeron lo que tenia que decirse (que si por supuesto están por la reunificación familiar, etc.), pero en lo que salió mejor Clinton fue en la empatía con la inmigrantes guatemalteca. De entrada, preció el coraje de la mujer para presentar su caso en publico. Luego para prometer que “absolutamente protegeré sus niños, a usted y en lo de tratar de juntar a su familia de nuevo”.

Clinton dice que no es una política profesional o natural como es su esposo Bill Clinton, pero en ese intercambio mostró lo mejor de esas cualidades de un político. Bajarse al nivel de quien tiene el problema y parecer sincero en su preocupación por el dolor de esa persona.

Esto es algo en lo que se ha criticado a Sanders, de que es un clásico político de izquierda más interesado en hablar de asuntos de políticas sobre como resolver un problema y menos en el dime que te diré con el hombre o mujer de a pie. 

Sanders simplemente no pudo o ni siquiera estuvo interesado en conectarse con la guatemalteca. No obstante por supuesto, que a nivel de políticas el senador de seguro haría todo lo posible por pasar la ley que fuera para ayudarle. En política sin embargo, también es importante el contacto directo con la gente. Extraño por cierto que a Clinton se le critique por su falta de conexión con la gente. Al menos en su intercambio con la inmigrante guatemalteca mostró que sí sabe enseñar su lado humano.

En algún momento del debate se les preguntó a ambos candidatos sobre Donald Trump. La pregunta fue directa: de si el magnate era racista. Ni Clinton ni Sanders quisieron responder directamente. No queda claro por qué. Es posible que no quieren ser objeto de la ira de Trump o por cortesía o quien sabe por que. Ambos criticaron sí a Trump pero ninguno quizo dar una respuesta a la yugular de decir si Trump era racista.

En el resto del debate se tocaron muchos de los puntos que se han abordado en otros debates. De que Clinton ha recibido dinero de los financieros de Wall Street, de que las muchas de las propuestas de Sanders serán difíciles de llevar a la práctica, etc. Lo que es cierto es que cada vez que se habla de Wall Street Clinton parece a la defensiva ya que está documentado que recibió cientos de miles de dólares como pago por dar discursos a gente de ese mundo financiero. 

En otro tema en donde Clinton también parece a la defensiva es en lo de que “la gente no confía en ella”, lo cual fue una de las preguntas del presentador Jorge Ramos. La respuesta de Clinton es que por supuesto le duele que la gente piense así y que parte del problema es que ella no es una política natural. Pero que más allá de eso no puede hacer mucho. 

Al final fue Sanders quien fue puesto contra la pared. Se mostró un video de como en los años 80s hablaba en favor de Daniel Ortega, Fidel Castro y Cuba. Sanders no se echó atrás e incluso preció lo que califico como triunfos en educación y salud de Cuba. Clinton rápidamente tomó la palabra para condenar al régimen cubano. Cuesta pensar que esta respuesta de Sanders no lo afectará con mucho del electorado latino en la Florida.

Por hoy es todo con los debates demócratas. Queda por ver quién gana la primaria del próximo martes en la Florida. Los latinos por supuesto jugaran un papel central en tal elección. Si fuera por el debate quzá habría que darle una ligera ventaja a Clinton. No sólo porque supo salir bien de las preguntas sino por su momento con la guatemalteca y luego lo último sobre Cuba. Lo que es claro es que lo que se suponía era una campaña demócrata aburrida o de trámite ya que Clinton ganaría fácil, se ha convertido ahora en un intensa batalla por la nominación presidencial.