Suenan las alarmas en la campaña de Clinton

Bernie Sanders da el campanazo en Michigan al derrotar a Hillary Clinton

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Se suponía que Hillary Clinton ganaría la primaria en Michigan. Las encuestas le daban una ventaja en algunos casos de hasta  20 puntos porcentuales sobre Bernie Sanders. La noche del martes sería una de celebración para Clinton, un peldaño más para asegurar la candidatura presidencial demócrata.

Michigan, sin embargo, dio una bofetada a Clinton. Como as de la manga, sin saber de donde salió el conejo del sombrero del mago, Sanders le arrebató el triunfo a la ex secretaria de estado. Un resultado apretado pero lo suficiente para dar “momentum” a la campaña del senador por Vermont y que le da más que oxigeno -dinero, atención de la prensa, etc.- para seguir en la primaria.

¿Cómo es posible que esto haya pasado?, se preguntaban los expertos en la noche del martes. ¿Cómo es que las encuestas pudieran estar tan equivocadas? ¿Qué es lo que pasó en los últimos días que hizo que una parte importante de los votantes demócratas -incluidos los independientes que sí estaban permitidos a votar- cambiaran de opinión y dieran el salto en favor de Sanders?

Una respuesta posible es lo que pasó el domingo en el último debate demócrata. Una de las líneas de ataque de Clinton fue el que Sanders se había opuesto al paquete financiero que dio el gobierno para salvar a la industria automotriz -basada en Michigan-en 2009. Clinton repitió muchas veces ésta acusación implicando que el senador, más allá de todo lo que habla en favor de los trabajadores y demás, en el caso de la industria automotriz se había puesto en contra de los intereses de estos trabajadores. El caso es mucho más complejo. 

Sanders se opuso no necesariamente a ese paquete sino a otro que era parte del mismo complejo de leyes que tenían que ver con el paquete de salvamento a los grandes bancos de Wall Street. El punto es que al parecer mucha de la gente en Michigan vio esto como una prueba más de que Clinton no es alguien que va derecho. Que en este caso se aprovechó de una verdad a medias para atacar al senador. 

Más allá de si es cierto o no esta explicación, el punto es que trae de nuevo a la discusión pública el tema de que Clinton no es alguien en quien se puede confiar. Punto éste que no sólo puede ser importante en lo que resta de la primaria demócrata sino todavía más en la elección general en noviembre. Los votantes independientes en particular, votaron por mayoría por Sanders, votantes estos que quien sea el candidato demócrata los necesitará para ganar la elección.

Otro elemento que se supone tuvo que ver con la derrota de Clinton en Michigan es el tema de los tratados de libre comercio. Michigan es un estado que ha sufrido en particular los efectos del Tratado de Libre Comercio con México y Canadá debido a que muchas fábricas -de automóviles y otras industrias- cerraron en Michigan y se fueron a México. Clinton en general ha estado en favor de los tratados de libre comercio y es ciertamente vulnerable en el tema. Sanders por supuesto, ha martillado en este tema, señalando su oposición a los tratados de libre comercio.

La derrota en Michigan con todo, no es ni mucho menos el fin de la candidatura de Clinton. La candidata lleva una sólida ventaja en el número de delegados a la convención y están por votar muchos estados con buen número de minorías afro americanas y latinos, grupos ambos que siguen favoreciendo por altos márgenes a Clinton. A no ser que se de un descalabro de proporciones mayores, literalmente un terremoto político, Clinton sigue en comando de la batalla demócrata.

Lo que sí ha cambiado con Michigan es que Sanders muestra no sólo que dará la pelea hasta el final, en este caso con el empujón que da el “momentum” de ser el ganador de un estado grande y diverso, sino además que su mensaje de crítica al sistema económico actual tiene resonancia en particular con estados donde hay mucha clase trabajadora. 

La gran pregunta para Sanders es si está a tiempo todavía -o si lo podrá hacer más allá del tiempo- de ganar votos con las minorías. En Michigan Sanders salió casi empatado con Clinton en el voto de los jóvenes afro americanos. Lo cual confirma lo dicho de que con los jóvenes, los blancos hasta el momento y hoy con algunos de las minorías, Sanders tiene uno de sus principales grupos de apoyo. Queda por ver si Sanders hace iguales avances con los latinos.

De seguro que habrá alarma en la campaña de Clinton y en los círculos del liderazgo demócrata por la derrota en Michigan. Con todo, en cierto sentido los demócratas necesitan del desafío de Sanders no sólo para que Clinton afine su mensaje, campaña, etc., sino además para generar entusiasmo en la campaña. Lo que dice Trump de que su presencia ha motivado a muchos republicanos es algo cierto. Sólo en Michigan votaron medio millón más de republicanos que hace cuatro años. Los demócratas necesitan algo similar en su campaña. Motivar a millones de demócratas para que participen de la elección presidencial.

Ciertamente una noche histórica en la primaria demócrata. Clinton tiene muchísimos más delegados y las minorías la siguen blindando para ganar la nominación presidencial. Pero lo que es cierto es que Sanders no se va para ningún lado. El senador dará la pelea y quién sabe, aun esos afro americanos y latinos que tienen fe ciega en Clinton pudieran cambiar de opinión una vez que el “momentum” esté con Sanders. 

Hay una gran pregunta que sigue estando en el aire del universo demócrata: está la gente por la experiencia, capacidad y posiciones de centro -o de centro izquierda en algunos casos- de Clinton. O acaso están por la “revolución política” que promete Sanders. En Michigan, un estado en particular golpeado por la crisis económica, la vivienda y los empleos, pudo más el mensaje radical de Sanders.