¿Se puede hacer algo para descarrilar el tren de Trump?

Dependiendo de la actuación de los otros precandidatos republicanos en el debate de hoy, el magnate o pierde fuelle o se consolida. Carlos Rajo analiza

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donald trump llega en una posición de privilegio al debate de esta noche en houston luego de tres victorias consecutivas en las votaciones republicanas para elegir al candidato presidencial. la gran pregunta es si hay algo que pueda descarrilar ese tren llamado “el fenómeno trump”.

el debate, que será transmitido por telemundo y cnn, se da en un momento crucial para trump y para la campaña republicana en general: a pocos días del llamado “super martes” -el primero de marzo- en el cual el electorado republicano votará en 11 estados que otorgan un total de 595 delegados.

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el debate bien puede servir para consolidar a trump y terminar de empujarlo a más victorias en ese “super martes” lo cual casi amarraría su candidatura. o por el contrario, el debate puede convertirse en un fiasco para el magnate y cambiar la narrativa que hasta este momento prevalece en la campaña de un trump al cual nada parece afectarle.

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lo que suceda en el debate por supuesto, dependerá tanto de trump mismo como de la actitud del resto de participantes. de trump en particular debido a que el empresario es alguien que no se mueve de acuerdo a los tradicionales moldes políticos. trump dice cosas que en otras campañas hubiesen sido mortales -políticamente hablando- para cualquier otro candidato.

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el punto es que con trump nunca se sabe cómo terminará un debate debido a que el candidato se mueve de acuerdo a sus propios tiempos e ideas. un ejemplo de esto es lo que sucedió en el último debate antes de la primaria en carolina del sur donde trump cuestionó algunas de las políticas del ex presidente george w. bush. aun cuando trump siempre ganó carolina del sur, entre mucha gente que decidió su voto en los últimos días sí influyo negativamente lo dicho por trump.

en suma: en todo debate donde participa trump existe siempre lo inesperado. nunca se sabe qué podrá decir el empresario que pudiera incluso ir contra su misma candidatura. y ciertamente los debates anteriores no han sido el mejor terreno para trump. en la mayoría de casos bien el candidato ha guardado un bajo perfil dejando que los otros se ataquen entre ellos o bien se ha mostrado enojado y fuera de control.

hoy en el debate en houston la situación es diferente: trump está en el ojo del huracán y hay varios candidatos que están obligados a atacarlo si quieren seguir con posibilidad de ganar la nominación.

y este es quizá el elemento nuevo o más atractivo del debate. que debido a esa posición de privilegio que hoy tiene trump, y a la urgencia que se vive ya que el “super martes” está literalmente a la vuelta de la esquina, candidatos como ted cruz y marco rubio, e incluso john kasich, aunque este en menor medida, están obligados a enfocar sus baterías contra trump. de no hacerlo, corren el riesgo de que el empresario simplemente tenga un buen

“super martes” y haga muy difícil que lo detengan en su marcha hacia la nominación.

cruz llega presionado al debate debido a que luego de su triunfo en iowa no ha ganado otro estado. en este caso, la presión es aun más fuerte ya que texas, el estado que es su casa, estará en juego en ese “super martes”. cruz tiene que tener un buen debate para recordarle a su base republicana más conservadora y evangélica que el es el verdadero candidato “insurgente” y no trump (‘insurgente’ en el sentido de que va contra el liderazgo del partido).

la ventaja -al menos en el papel- que cruz tendrá sobre trump es que el senador es muy bueno para los debates. cruz nunca pierde el control de sus emociones y tiene los recursos verbales para salir de cualquier momento incomodo en la discusión.

cruz sin embargo, tiene que cuidarse de un flanco de ataque que hasta hoy les ha funcionado tanto a trump como a rubio: de que el senador de texas es un mentiroso. de que su campaña echa mano de trucos y jugadas sucias contra sus adversarios.

rubio por su lado, igualmente está obligado a atacar a trump.

hasta hoy no lo ha hecho, prefiriendo atacar a cruz. sin embargo, el tiempo se va acabando y cada vez se repite más la  pregunta sobre el senador por la florida sobre cuándo ganará un estado.

es cierto, rubio se ha ido consolidando como el candidato preferido del “establishment” o liderazgo del partido, pero por más prestigio y fondos que eso traiga, al final del día no vale mucho si no se ganan primarias.

atacar a trump por supuesto es riesgoso. quienes lo han hecho de manera más frontal -como jeb bush- la pagaron caro. el empresario no se anda con chiquitas y cuando alguien lo ataca él responde con toda su inventiva -florido lenguaje y sin temor a aparecer como ‘radical’, ‘ofensivo’ o ‘políticamente incorrecto’. trump incluso, ya advirtió a rubio que si lo ataca, él lo “golpeará” duro.

rubio además, tiene otro problema, menor si se quiere que el de ir mano a mano con trump, pero no por ello insignificante. sucede que rubio se presenta como el candidato de “unidad” del partido. esto quiere decir que en cierto sentido no puede ir a la yugular contra trump ya que de hacerlo correría el riesgo de enojar o alienar a la base que apoya a trump.

ciertamente difícil maniobra para rubio pero necesario que la intente: buscar ese equilibrio en el cual ataca a trump pero sin verse como alguien enojado, venenoso o que le falta el respeto a esos que han votado y piensan votar por el empresario.

lo de gobernador de ohio kasich es diferente. el candidato tiene posiciones más de centro que el resto de contendientes y basa su estrategia en ganar en estados que no son tan conservadores como los del sur. además, y esto también es central en su justificación para seguir en la campaña, desea convertirse en el candidato del “establishment” y por supuesto desplazar a rubio.

así las cosas, kasich puede en cierta medida darse el lujo de no atacar mucho a trump y en cambio dirigir su munición hacia rubio. por hoy lo que kasich necesita es seguir vivo en la contienda, ser visto como la mejor alternativa a trump y solo eventualmente cuando esto suceda, dar la batalla frontal contra el magnate.

un debate entonces en muchos sentidos diferente de los anteriores debates republicanos. es la primera vez que no estará bush en el podium y es el primero con menos participantes que cualquiera de los anteriores. es el primer debate también, donde estará un trump con tres victorias bajo el brazo. lo del empresario ya no es una broma, un accidente o algo que se terminaría la semana siguiente. es una verdadera posibilidad de llegar a ser el candidato republicano. la noche de houston podrá ser la noche definitiva, la de donde se paro o se terminó de consolidar a trump.