Trump vuelve a la cabeza de la contienda republicana

Con su triunfo en New Hampshire Donald Trump se aleja del resto de candidatos mientras los otros se hacen daño entre ellos

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La victoria de Donald Trump en New Hampshire fue sin duda la gran noticia en el campo republicano, triunfo que vuelve a poner al empresario en un lugar de privilegio para ganar la nominación presidencial. 

El resto de resultados sin embargo, no produjeron lo que se esperaba: cierta claridad en el campo republicano. Que surgiera un ganador entre los llamados candidatos del “establishment” del partido. 

Ese candidato que supuestamente debería de dar la batalla a los llamados candidatos “insurgentes” -Trump y Ted Cruz- quienes están precisamente contra ese “establishment” o liderazgo del partido.
 
En segundo lugar detrás de Trump quedó el gobernador de Ohio, John Kasich, uno de esos candidatos del “establishment”. Bien por Kasich ya que su campaña estaba literalmente prendida de alfiles ya que si no salía bien en New Hampshire casi con seguridad tendría que haber tirado la toalla. 

El problema para Kasich es que aunque salió segundo -con el 16% de los votos por 35% de Trump- varios del resto de candidatos favoritos de ese “establishment” también quedaron cerca  del gobernador por lo que siguen en la batalla. Y ni hablar por supuesto, de la enorme ventaja que le sacó Trump.

Kasich además, tiene pocas posibilidades de un buen resultado en la siguiente elección republicana que será en Carolina del Sur. Este es un estado bastante conservador en el lado republicano y tradicionalmente ha favorecido a los candidatos más conservadores. 

Pocos apuestan por Kasich en Carolina del Sur, lo cual no significa que esté fuera de la contienda sino simplemente que su segundo lugar en New Hampshire no es suficiente para convertirlo en ese candidato que busca el “establishment” para darle todo el apoyo del mundo y asi compita contra Trump y Cruz. En una frase: Kasich es demasiado centrista o moderado para el conservadurismo de Carolina del Sur.

En tercer lugar con el 12% quedo Cruz, luego el ex gobernador de la Florida Jeb Bush empatado con el senador Marco Rubio con 11%.

Primero lo de Rubio. Aun cuando parezca pobre el resultado del senador por Texas, es relativamente bueno ya que Cruz hizo poca campaña en New Hampshire y no invirtió ahí mucho dinero. Cruz sabía que el estado no era lo mejor para él -su base son los más conservadores y los evangélicos de los cuales no hay muchos en New Hampshire como si los hay por ejemplo en Iowa donde Cruz ganó la semana pasada-.

El tercer lugar entonces es un buen premio para un Cruz que casi fue invisible en New Hampshire. Cruz sigue vivo, con muchísimo dinero para la campaña y con una fuerte organización para contactar votantes. En Carolina del Sur Cruz será una fuerza a tener en cuenta. Uno de los favoritos junto con Trump para ganar la primaria.

Lo de Bush y Rubio es especial por diferentes razones. Bush revivió con este resultado. Su campaña, similar a la de Kasich, estaba a un paso del precipicio, literalmente en cuidados intensivos. El cuarto o quinto lugar lo mantiene a Bush en la jugada. 

Nadie sabe por cuanto tiempo pero al menos Bush llega entero a Carolina del Sur. Estado este en el cual Bush pudiera salir bien debido entre otras cosas a que su hermano George W. Bush hará campaña por él -el Bush ex presidente es popular ahí-. Pero también porque los votantes de Carolina del Sur ademas de ser conservadores y evangélicos también votan a menudo por el candidato del “establishment”.

Lo de Rubio es en cierto sentido una decepción para el senador. Hasta la semana anterior y hasta antes del sábado en particular, Rubio iba en ascenso y era considerado el candidato del “establishment” con mayores posibilidades o el que haría lo suficiente para dejar atrás al resto de estos candidatos favoritos del partido. Esto en parte debido a que Rubio había quedado en un muy buen tercer lugar en Iowa.

El problema fue que Rubio tuvo ese sábado un debate desastroso -que es robótico, que repite lo de siempre, que no está preparado, etc.-. Al parecer muchos votantes vieron ese debate o se enteraron de lo mal que se vio Rubio debido a la intensa y brutal cobertura que le dio la prensa. 

Aun quedando atrás de Cruz y Bush, la situación no es mortal para Rubio. El resultado lo deja vivo para Carolina del Sur y por supuesto sigue dando la batalla con el resto de candidatos del “establishment”. Con todo, lo del debate no será fácil de borrar. 

En la mente de mucha gente se ha sembrado la idea de un Rubio que simplemente repite las frases hechas de siempre -ataques contra Obama- y que pareciera no escuchar las críticas de sus competidores y de la prensa. Aun peor, ha vuelto a surgir entre mucha gente el dicho o la imagen de que en efecto el senador “es muy joven” o que “no la tiene experiencia suficiente” para ser presidente. 

Un detalle es que en la noche luego de la votación en New Hampshire, Rubio dio un discurso en el cual tomó total responsabilidad por lo sucedido en la elección, culpando el resultado a su desempeño en el debate y asegurando que no se repetirá una situación como esa. Se vio bien Rubio con ese discurso. Habrá que ver si le sirve para cambiar la percepción que hoy se tiene de él.

Una de las víctimas de New Hampshire es el gobernador de New Jersey Chris Christie, quien únicamente obtuvo el 8% de los votos y quedó en sexto lugar. Irónico porque fue Christie precisamente el que lanzó los devastadores ataques contra Rubio. Ataques que ciertamente perjudicaron al senador por la Florida pero no ayudaron lo suficiente a Christie. Aunque no hay palabra oficial todavía, cuesta pensar que Christie seguirá en la campaña. 

Esta batalla entre los candidatos del “establishment” sólo ayuda a los dos candidatos insurgentes. Trump en particular de seguro se muere de risa con ésta pelea ya que Kasich, Bush y Rubio se neutralizan entre ellos. Entre más dure ésta batalla más tiempo para que Trump vaya asegurando su posible victoria en la primaria republicana. 

De todas las cosas que sorprenden de New Hampshire es el triunfo por una gran ventaja de Trump.

Quién hace un año hubiese imaginado que el superfluo, bombástico e impredecible empresario de bienes y raíces conseguiría una de las más claras victorias en la historia de las primarias

republicanas en New Hampshire.

Llámesele como quiera, el punto es que ciertamente el de hoy es un electorado distinto -enojado, harto de las dirigencias partidarias, etc. Trump es ofensivo a mucha gente -a los latinos, a los inmigrantes, etc.- pero lo que no puede ignorarse es que el candidato ha tocado una vena en la sociedad estadounidense.