Con Trump, republicanos aumentan retórica contra musulmanes

Azuzados por el temor al terrorismo, los republicanos han intensificado su retórica en torno a los musulmanes de Estados Unidos

Suscríbete al Email de Noticias Telemundo

Todos los días, las últimas noticias directamente en tu correo electrónico
SUBSCRIBE

WASHINGTON (AP) — Azuzados por el temor al terrorismo, los republicanos han intensificado su retórica en torno a los musulmanes de Estados Unidos.

Afirman que un musulmán no debería ser presidente, que no se debería permitir el ingreso de los musulmanes que escapan de Siria e Irak, que habría que vigilar de cerca las mezquitas y cerrarlas incluso si se cree que allí radicalizan a los fieles.

Los comentarios de Donald Trump del lunes en los que dijo que habría que impedir el ingreso de musulmanes a Estados Unidos son un nuevo pronunciamiento de un partido que pone a prueba los límites entre las inquietudes en torno a la seguridad y la discriminación por un lado y los derechos religiosos por el otro.

Para la mayoría de los rivales de Trump en las primarias republicanas, y para muchos otros correligionarios, no obstante, el magnate se pasó de la raya.

"Donald Trump está trastornado", expresó Jeb Bush en su cuenta de Twitter. "Sus 'propuestas' no son serias".

Ver también:


Hispanos trabajan fabricando las gorras de Donald Trump
 


Donald Trump insiste en una deportación masiva
 

Donald Trump relaciona a inmigrantes con los ataques del 11 de Septiembre
 


Donald Trump lanza precandiatura a la presidencia con discurso antiinmigrantes mexicanos
 

El presidente del Partido Republicano de Carolina del Sur Matt Moore, cuyo estado es el tercero donde habrá elecciones internas con miras a la selección del candidato partidario a la presidencia, dijo que "en mi condición de conservador que se preocupa por la libertad religiosa, la retórica y la mala idea de Donald Trump me provocan escalofríos".

Las condenas casi unánimes de republicanos, demócratas y expertos en inmigración y en cuestiones legales, sin embargo, no parecen afectar a Trump, quien el lunes por la noche, en un acto en Carolina del Sur, reiteró su propuesta de impedir el ingreso de musulmanes a Estados Unidos "hasta que nuestros representantes sepan lo que está sucediendo". Insistió con sus comentarios el martes por la mañana en entrevistas televisivas.

Trump ya había sido criticado por sus propios correligionarios en el pasado por sus comentarios sobre los musulmanes, pero nunca con la misma velocidad e intensidad.

Algunos rivales cuestionaron su afirmación de que miles de musulmanes que viven en el estado de Nueva Jersey se alegraron el día de los ataques del 11 de septiembre del 2001. Los aspirantes republicanos a la presidencia condenaron mayormente su idea de crear un banco de datos para seguir los pasos de los musulmanes que viven en Estados Unidos, pero sus palabras fueron lo suficientemente ambiguas como para darle margen de maniobra y desdecirse sin sufrir demasiadas consecuencias.

Sus declaraciones del lunes llegaron en momentos en que su delantera en las encuestas de Iowa, el estado donde se pondrán en marcha las primarias, se ve amenazada por Ted Cruz. Si la idea era desviar la atención y recuperar el centro del escenario, sin duda lo consiguió.

Sus palabras parecieron dirigidas específicamente a un bloque de votantes republicanos preocupado con los musulmanes, sobre todo con aquellos que tienen lazos directos con los países del Medio Oriente donde surgen agrupaciones extremistas.

Una encuesta del 2014 del Centro de Investigaciones Pew indicó que los republicanos tienen una imagen más negativa de los musulmanes que de otras agrupaciones religiosas, y mucho peor que la que tienen los demócratas. Luego de los ataques del 13 de noviembre en París, cuya responsabilidad se atribuyó la organización Estados Islámico, distintas consultas coincidieron en que los estadounidenses se oponen cada vez más a la admisión de refugiados de Siria, un país predominantemente musulmán que es bastión del EI.

El temor a ataques inspirados por el EI se incrementó tras el atentado de la semana pasada en que una pareja mató a 14 personas en San Bernardino, California. El FBI dijo que la pareja se había estado radicalizando desde hacía un tiempo y que la mujer declaró si lealtad al EI en Facebook poco antes del ataque.

Si bien la retórica de Trump puede ser más incendiaria y sus propuestas más agresivas, sus rivales tienen sus propias ideas acerca de cómo controlar a los musulmanes de Estados Unidos e impedir el ingreso de muchos.

En septiembre, Ben Carson dijo que pensaba que un musulmán no podía ser presidente de Estados Unidos. "No estaría a favor de que pongamos a un musulmán al frente de la nación. No estoy de acuerdo para nada con eso", declaró al ser entrevistado por "Meet the Press", de la cadena NBC.

Después de los ataques de París, en los que murieron 130 personas y cientos resultaron heridas, los candidatos republicanos lanzaron propuestas dirigidas a limitar la llegada de refugiados musulmanes a Estados Unidos. Varios gobernadores estatales republicanos se hicieron eco de esas propuestas.

Cruz propuso una legislación que prohibiría el ingreso de musulmanes sirios. Jeb Bush dijo que la ayuda de Estados Unidos a los refugiados sirios debería ser dirigida a los cristianos. Y Carson comparó el problema planteado por el aluvión de refugiados sirios con el causado por un "perro rabioso".

Luego de que Trump dijese que quería que se vigilasen "ciertas mezquitas" y consideraría incluso cerrarlas, Marco Rubio afirmó que él también estaría dispuesto a cerrar mezquitas y cualquier otro sitio que radicalizase a la gente.

Los demócratas, mientras tanto, dicen que los comentarios de Trump y de otros republicanos en torno a los musulmanes le dan a Hillary Clinton, la favorita de las encuestas para llevarse la nominación partidaria, una buena oportunidad de pintar al Partido Republicano entero como desconectado de la realidad y de los valores de tolerancia religiosa de los estadounidenses.

"En vista de los extremos a los que está llevando al partido, los demócratas no tendrán problema en vincular a todos los candidatos (republicanos) con el extremismo de Donald Trump", declaró Jim Manley, estratega demócrata.

Para los republicanos, la preocupación más inmediata no parece ser evitar que Trump empañe la imagen del partido con miras a las elecciones generales, sino asegurarse de que no se lleva la nominación para las elecciones de noviembre del año que viene.

"Por ahora, todas las cosas que ha hecho le han funcionado", indicó Ari Fleischer, quien fuera secretario de prensa del presidente George W. Bush hijo. "Espero que los votantes republicanos se den cuenta de que esta vez fue demasiado lejos".