¿Sabían los líderes políticos de lo que hacía la CIA?

Antes de pasar la página en lo de las torturas, hay que establecer responsables

Suscríbete al Email de Noticias Telemundo

Todos los días, las últimas noticias directamente en tu correo electrónico
SUSCRÍBETE
/ Fuente: TELEMUNDO

Como era de esperarse, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Brennan, defendió a sus agentes y a la institución toda luego de los severos cuestionamientos y críticas que ha recibido la Agencia en los últimos días luego de que se hizo público el reporte del Comité de Inteligencia del Senado donde se señala que la CIA utilizó brutales métodos de interrogación -tortura en lenguaje simple- luego de los ataques de 9/11.


 
Ya se ha dicho y escrito bastante sobre el informe del Senado, baste recordar que es de tal gravedad lo ahí detallado que hay mucha gente que califica el documento como un momento especial en la historia de Estados Unidos. Que que bueno, se dice, que el país se haya sincerado consigo mismo y que no obstante lo doloroso que resulta airear en público cosas que dan verguenza y que manchan el honor y el nombre de Estados Unidos, lo importante es que han salido a la luz. Que esto es una muestra, se añade, de la fortaleza de la democracia estadounidense.


 
Más allá de la defensa que hizo Brennan de su gente y de las palmadas en la espalda que se dan los que alaban la publicación del informe del Comité de Inteligencia del Senado, hay un par de cosas que llaman la atención de lo dicho por el director de la CIA y que de alguna manera no se han tocado en el contexto del informe. Dice Brennan para el caso, que todo lo que se hizo se hizo porque así se les ordenó. Que no hay por que cuestionar, sigue el Director de la CIA, cosas que se hicieron bajo las órdenes del liderazgo político del país.


 
No hay aquí la intención de defender a los agentes de la CIA, al contrario, habría incluso que llevarlos ante la justicia si es cierto como lo señala informe del Comité del Senado, que cometieron actos claramente ilegales. Sucede que Estados Unidos es firmante de la Convención Internacional contra la Tortura y las cosas que se detallan en el informe caen en la categoría de tortura. En una frase, se cometieron crímenes con los prisioneros que luego de 9/11 la CIA tuvo en su poder en cárceles clandestinas en países como Polonia, Tailandia, Afganistán y otros. Pero dejemos este punto aparte por el momento. Centrémonos en lo que dice Brennan sobre que los agentes simplemente seguían órdenes.


 
Este es un punto que amerita que se le siga explorando. Cuesta creer que ni el Presidente Bush, su Vice Presidente Dick Cheney y otros en la Casa Blanca no sabían de lo que hacía la CIA. Es posible que la CIA nunca informó en detalle de lo que hacia con los presos -‘tuvimos a un tipo encerrado por varios días en una caja del tamaño de un ataud’ o ‘lo sometimos a varias jornadas de ahogamiento simulado, el llamado ‘waterbording’ en inglés, etc.-, pero de ahí a que los líderes políticos no sabían nada hay un gran trecho.


 
Las órdenes a la CIA para lidiar con los prisioneros surgieron de directivas que el mismo presidente firmó -y que luego los abogados del gobierno dieron base legal. Además, tanto Bush como Cheney han dicho muchas veces en público -en libros y otros sitios- que lo de los interrogatorios -nunca le llaman ‘tortura’- fue algo necesario por el momento que se vivía y que sirvió para obtener importante información de inteligencia que evitó que hubieran más ataques terroristas. De nuevo, no es que uno defienda a los agentes de la CIA, pero suena de ingenuos argumentar que la Casa Blanca no sabia lo que pasaba o que los agentes por su cuenta hicieron lo que hicieron.


 
Y aun cuando no estaban en la Casa Blanca, los demócratas también tiene tela cortar en este rendir cuentas o tirarse la pelota sobre quién es el responsable de lo sucedido o quién sabía o no sabía lo que pasaba. Otro de los argumentos de la CIA es que en su momento informó de lo que hacía a los líderes de los comités de inteligencia de ambas Cámaras. Hay aquí toda una discusión sobre si la CIA no dijo la verdad o dijo la verdad a medias en estas reuniones con los congresistas y senadores -de ambos partidos-. Con todo, al igual que con Bush y Cheney, cuesta creer que gente como la congresista Nancy Pelosi -con oficio político de décadas- no sospecharan nada o simplemente se tragaran como bueno lo que supuestamente les informaba la CIA.


 
Esto nos lleva de nuevo a otra cosa que dijo hoy el director de la CIA. Brennan quiere que se acabe este debate sobre el informe del Senado, lo que hizo la CIA, etc. y que se pase la página ya que dice, hay cosas más importantes en las que sus agentes deberían de estar ocupados -defender al país de sus enemigos, etc.- El problema con esto es que se deja sin tocar uno de los puntos centrales de un informe como el del Senado: establecer responsabilidades por lo sucedido.


 
Se dio el informe del Senado, todo el mundo se rasga las vestiduras, se echan culpas, se cuestiona a la CIA, etc., pero pareciera que todo es en el vacío. No hay señalamientos sobre la responsabilidad bien de los agentes que hicieron las acciones y/o sobre el liderazgo político que les ordenó que hicieran tales acciones. No es posible pasar la página como lo pide el director de la CIA si antes no se establecen responsabilidades.


 
Es posible que el país decida que no se juzgará a nadie -de hecho el gobierno de Obama ya lo decidió así- pero al menos hay que decir claramente que fulano de tal ordenó que se hiciera lo que se hizo y que fulano de tal también hizo lo que se hizo. Sin olvidar que tales acciones son crímenes. Si luego el presidente y el sistema de justicia deciden perdonarlos es otra cosa. Para asegurar que algo como las torturas y demás no se repitan es necesario no solo sincerarse como sociedad sino también establecer responsabilidades sobre lo sucedido.