Sundance 2016: Werner Herzog, sobre saltos esquí y rodar en Corea del Norte

La primera vez que Werner Herzog se presentó en Sundance hace poco más de una década con "Grizzly Man", pidió que el Festival preparara las rampas de salto de esquí para él.

PARK CITY, Utah, EE.UU. (AP) — La primera vez que Werner Herzog se presentó en Sundance hace poco más de una década con "Grizzly Man", pidió que el Festival preparara las rampas de salto de esquí para él.

Creció sobre esquíes en las montañas bávaras y en su juventud fue saltador.

Herzog, que entonces tenía poco más de 60 años, dijo: "Quiero volar".

"Lo dije en serio", recordó Herzog. "De algún modo, asusté al festival".

El famoso documentalista regresó al Festival de Cine de Sundance este año con "Lo and Behold: Reveries of the Connected World", una amplia mirada al mundo de internet (y a su lugar de nacimiento) y a la tecnología a través de una serie de entrevistas con expertos y excéntricos que van desde Elon Musk a habitantes de Green Bank, en el estado estadounidense de West Virginia, apartados del mundo de los celulares y de los dispositivos inalámbricos por decisión propia.

El cineasta, que ahora tiene 73 años, sigue tan activo como siempre — estrenó dos cintas y tiene otra en progreso, "Into the Inferno", un estudio sobre volcanes y quienes viven en sus proximidades. El proyecto le llevó a localizaciones tan dispares como Etiopía, Islandia y Corea del Norte, donde tuvo que obtener un permiso especial y someterse a estrictas condiciones para rodar el volcán sobre el que había puesto sus miras.

"Tienes que hacerles saber qué estás haciendo exactamente y hay normas. Y, por supuesto, aparentemente habían visto algunas de mis películas", dijo Herzog sobre su experiencia norcoreana. "Saben con quién están tratando".

Recordó un momento en el que estaba filmando a soldados tomándose fotos unos a otros en un centro turístico. Un soldado hizo una fotografía a una mujer uniformada, quien según Herzog era también soldado. Le pararon inmediatamente y le dijeron que destruyera lo grabado. Dijo que no podía pero prometió no utilizar las imágenes.

"Me dijeron '¿cuál es tu garantía?' y yo dije: 'Tengo tres cosas que ofrecer: mi cara, mi conciencia y mi apretón de manos'. Y les di la mano y aceptaron... Fue confianza mutua".

La película no está terminada todavía, pero Herzog dijo que está trabajando constantemente.

No tiene planes para esquiar este año, pero se filma a sí mismo mirando las atractivas luces de la montaña por la noche.

"Verá, solía esquiar donde había luna llena y podías ver suficiente", dijo. "Es simplemente maravilloso".

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