Entrevista: Gustavo Dudamel

Entrevista Gustavo Dudamel

JUDY CANTOR-NAVAS, Los Angeles


Las partituras de la canción “Volverte a ver” de Juanes, en version sinfónica, se encuentran sobre la mesa de la oficina de Gustavo Dudamel, al lado de las páginas de la opera Rigoletto, y de la comida del maestro, que a las cuatro de la tarde aún no ha tenido tiempo para tocar.

Dudamel, el director musical de la Orquesta Filármonica de Los Angeles, está en plena temporada en el Hollywood Bowl, el hogar veraniego de la orquesta.

El director venezolano, conocido por su capacidad de hacer vibrar al público con una performance de música clásica como si fuera un concierto de rock, estará presente esta semana en la segunda edición de su Festival Americas y Americans.

Juan Luis Guerra, Ruben Blades y Eddie Palmieri, Juanes y Placido Domingo actuarán--entre el 14 a 19 de Agosto-- en conciertos que uniran el pop y la música tropical con la música clásica.

Entre ensayos, el carismático venezolano habló con Billboard sobre su promoción de la música clásica al público del pop, su visión de una America unida, y lo cultural como un derecho para todos.

Billboard: Este será el segundo Festival Americas y Americans. Tu plan es hacerlo cada dos años en el Hollywood Bowl, el histórico teatro al aire libre con una capacidad de casi 15 mil personas. ¿Cúal es el propósito de este festival?

Gustavo Dudamel: Quiero llevar la música clásica a un público que no está habituado a ella. Yo hice un concierto con Ruben Blades en Caracas hace como tres semanas, donde lo vieron unas 220,000 personas. Y era música salsa junta a la música sinfónica. Esto es lo que vamos a hacer con Juan Luis Guerra. Esto es lo que va a hacer Juanes con el orquesta de YOLA (Youth Orchestra of Los Angeles), que es tan maravilloso, que los niños trabajan con Juanes, que es un símbolo latinoamericano. Como lo es Ruben Blades, como Juan Luis, como Placido Domingo, que es un símbolo mundial.

En este caso tenemos música clásica mezclada con la música popular, y eso va a ser que todo sea mucho más accesible.

BB: Has dicho que ves a las Americas como un lugar unido, no con las separaciones del norte y de sur.

GD: Somos una America. Lo que quiero hacer con este festival es destruir las fronteras culturales que tenemos. Claro que existen las diferencias de la vida cotidiana de los paises. Pero el final disfrutamos y tratamos de disfrutar de lo mismo.

Por ejemplo, si hablamos de la música latina, a los americanos les encanta. Y cuando hablamos de la musica americana, es lo mismo [a los latinoamericanos les encanta]. Ese intercambio es permanente y a veces no lo vemos. Tanto así que la tierra es una desde la punta mas alta de America del Norte, hasta el final de Patagonia allí abajo en Argentina. Es una sola tierra. Si vemos los elementos de inspiración de los compositores – por lo menos de la música clásica, son los mismos. La tierra, el ambiente. Tu escuchas a Copland, y escuchas Ginastera, y escuchas Esteves, y escuchas a Revuelta, Villa-Lobos, y todos son compositores que se han inspirado en la tierra y lo que significa. Esto es algo que mucha gente no se imagina. Inclusive ellos han tenido una conexión muy fuerte en la concepción y en la técnica de composición. 

Hablando de los artistas pop, Juan Luis Guerra, Ruben Blades, Juanes, todos ellos simbolizan no una parte de America, simbolizan una America toda.

BB: Con 31 años, ya eres un de los directores de orquesta de más prestigioso en el mundo. Pero te has posicionado tambien como un embajador, o quizás más bien activista, de la idea de la música para todos…

GD: Creo que lo más importante es ver las artes y la cultura como un derecho de ciudadano. Esto es algo que puede ser útopico, pero al final es algo factible. Y es palpable. 

Entonces, nosotros tenemos que ver el arte como eso – como la salud, como la alimentación, como todo los derechos que pueden tener un ciudadano de un país. Mucha gente pensaría que estoy loco. Pero la música realmente tiene muchos elementos que la hacen ser poderosisima como herramienta para ayudar a un cambio en la sociedad.

Por ejemplo, con nuestra juventud. Nuestra juventud no tiene acceso a la belleza. A la belleza en el verdadero sentido de la palabra. O la tienen, pero ya es algo lejano. Es como la música clásica. ¿Que dicen los jovenes? Eso es música de los viejos, es música de los muertos. Eso es música antigua, no nos gusta. Es como ir a un museo, y decir eso es solo para los cerebritos o los estudiosos. No. Que [las artes] se convierten en una arma poderosa de la sociedad.

BB: Tu entraste en la música por El Sistema, el ya icónico metodo de educación musical de los niños en Venezuela…

En Venezuela, El Sistema es un ente absolutamente poderoso en el sentido de que cuantos niños han pasado por El Sistema, y cuantos niños han cambiado su vidas.

BB: ¿Como puede El Sistema, y es decir la música, tener un impacto sobre los niños que, por cuestiones de talento u otros factores, no llegarán a ser músicos profesionales?

GD: El Sistema no es una fabrica de músicos. No es un conservatorio normal. Evidentamente, muchos de estos niños no van a ser músicos. Pero tuvieron acceso a la música, y pasaron por ella y la vivieron, y la van a ir viviendo por el resto de sus vidas. Y eso crea sensibilidad. Es una escuela ciudadana.

Una orquesta es el mejor ejemplo de comunidad que existe absolutamente. Un orquesta es sentarte a ensayar, pero es sentarte a escuchar al otro; a crear ármonia, a tener una disciplina. Al mismo tiempo que tu creas ármonia, tu tienes acceso directo a esa sensiblidad que al final es la belleza: la belleza que son las bellas artes.

Toda esta mezcla de cosas hace que los jovenes crezcan con una disciplina y con una  sensibilidad. Yo tengo muchisimos amigos, que son ingeneros, son doctores, muchos que tuvieron un background bastante fuerte, algunos vivían dentro de la pobreza. Y tu no tienes que ser pobre para que los flagelos de la sociedad te ataquen – las drogas, el crimen…Y uno de los flagelos más agresivos es el tiempo libre, el tiempo ocioso.  Porque los padres no tienen control sobre ese tiempo libre, tantas cosas que existen. Hay que ocupar. Y hay que ocupar a los jovenes con algo que les interesa y que les atraiga, y que ellos tengan un acceso- se lo repito – a la belleza – porque ese es el concepto del arte al final.

BB: En los ultimos años, los principios del Sistema se ha expandido a otros paises, incluyendo a los Estados Unidos, donde organizaciones educativas han fundado programas parecidos. ¿Pero que exito puede tener algo como El Sistema en un país que ni siquiera apoya a la educación de las artes en las escuelas?

GD: Es una lucha mundial de convertir la cultura en un aspecto importantisimo de la sociedad. Evidentamente Los Estados Unidos ha vivido la cultura desde otro punto de vista. Un punto de vista filantrópico. Esta orquesta depende de la filantropía de muchas familias generosisimas. Pero tenemos que seguir mirando hacia allá. Sobre todo para los niños, sobre todo para los jovenes y el futuro, para que ellos tengan ese acceso a las artes, que es muy importante. El fin es sensibilizar, porque el mundo vive un caos general. Y un caos de valores sobre todo. Estos valores tenemos que arraizarlos cada día más entre nuestros jovenes. A través de cualquier cosa- el deporte, las artes, pero que los jovenes que sientan que ellos estan siendo cuidados, protegidos.

BB: Aquí en Los Angeles, has traido nueva vida a la música clásica, y personalmente has llegado a ser super famoso en la ciudad de los famosos. Incluso en la prensa te han llamado “rock star”. ¿Como te parece?

GD:  No, no [se rie]. Esto es parte también de eso, de ese cambio que está sucediendo, pues.  Que la gente puede ver un director de la música clásica como un símbolo de algo, y si es por el bien y por el desarollo y por el futuro de la música, bueno, entonces es importante.  Yo no me siento como un rock star, te lo juro. Para mí, mi vida ha sido lo más natural del mundo y la sigo viviendo de la misma manera. Claro, existen cambios y evoluciones en todos los aspectos de la vida, pero no me siento un rock star. Ahora, si la gente lo dice, maravilloso.