Mi hijo es... ¡Insoportable!

Para todas las madres que de repente descubren que su hijito se ha convertido en una fiera.

Desperté un día y de repente, descubrí que mis pesadillas se habían convertido en realidad.  Todas mis amigas me decían “espera a que tu hijo cumpla los 13 años...se convertirá en un monstruo.”  Era imposible; mi niño siempre fue dócil, cariñoso, un estudiante ejemplar.  ¿Cómo iba a cambiar en la pubertad?  Pues me equivoqué, y aunque para mí – felizmente – la pesadilla duró poco tiempo, tuve que vivirla.  Hoy, mi hijo es mas maduro, responsable, y amoroso que nunca.  Pero no fue fácil.

Por eso, dedico este espacio a todas las madres que de repente descubren que su hijito – aquel niño o niña que antes nos abrazaba, sonreía, sacaba buenas notas, y se portaba bien – se ha convertido en una fiera.  Un desconocido.  Un rebelde sin causa (o peor, con una “causa” que ni siquiera entendemos).  Felicidades, amigas.  Han entrado en la adolescencia.

El tormentoso e impredecible viaje por la adolescencia nos toca a nosotras las madres también. Llega inesperadamente, como un ciclón que arraza con todo y nos vira la vida al revéz.  Esta etapa de rebeldía puede durar 6 meses o 6 años...y como quiera que sea, parece eterna.  Entonces, ¿cómo hacemos para soportarla?

1.    Comuníquense
Se preguntarán, “¿Cómo voy a comunicarme con fulanito si a penas me saluda?” Los adolescentes suelen ser silenciosos, especialmente cuando están a solas con sus padres.  No se desesperen; sigan, con mucha paciencia, estos pasos hacia la buena comunicación:

A.  Escúchenlos – Déjenlos hablar.  No importa el tema, ni piensen que lo que ellos están contando es una “tontería.”  No se imaginan cuánto podemos descubrir a través de este tipo de comentario.  

B.    No los Interrumpan – Si les cortan la inspiración, se callarán para
siempre.  Permitan que sean sinceros, y que no les cuenten sólo lo que ustedes “quieren oír.”

C.  No los Juzguen – Esto es clave. Desde muy pequeños, nuestros hijos necesitan recibir la aceptación de sus padres, aunque ahora no lo demuestren.
 
2.    Conózcanlos
Conozcan sus gustos, aunque odien los videojuegos o no entiendan
como funciona FaceBook.  Y sobre todo, conozcan a sus amigos.  A veces es un “fastidio” tener la casa llena de teenagers – pero les recomiendo que cada proyecto de ciencia, cada junta del club escolar o equipo de deportes, cada reunión, visita o fiesta sea en su casa.  O al menos, todas las que sean posibles.  Si corren con suerte, los buenos amigos serán como sus segundos hijos...y “los malos” se alejarán. Así que traguen en seco y sonríenles a “los malos,” porque no hay nada mejor para vencer un enemigo que tenerlo cerca.

Y por supuesto, si tienen la oportunidad de conocer a los padres, háganlo.  Se pueden descubrir mil cosas sobre los amigos de sus hijos con sólo pasar una tarde hablando con sus padres.  

3.    Siembren
La confrontación ante una amistad “que no le conviene” jamás da buenos resultados, así que muérdanse la lengua y opten por otro plan de ataque.  No esperen que sus hijos adolescentes les pidan consejos, ni pretendan darles un sermón.  Es mucho mas efectivo sembrar: es decir, lanzarles un “comentario casual” y dejarlos pensando.

Recuerdo una vez que mi hijo invitó a su nuevo mejor amigo a casa.  Se me pararon los pelos de punta, pero no dije nada.  Esperé, escuché, puse mi mejor sonrisa, recopilé información, y un día le dije “casualmente”: “Así que Pepito le robó la novia a su mejor amigo.  Que raro ¿no?...”  Y me fui.  Mi hijo se quedó pensativo...y ese fue el principio del fin de esa mala amistad.

4.    Tengan Buena Memoria
No hace tanto tiempo que a ustedes le creció el busto y tenían las
hormonas revueltas.  La adolescencia es la etapa mas confusa y angustiosa de la vida, porque no eres adulto pero tampoco eres niño...y para colmo, todo está cambiando a la velocidad de un cohete.  No eres un sabelotodo, pero debes aparentarlo. Tienes mil dudas e inseguridades, pero no puedes dejar de ser “cool.”  Es una verdadera tortura.

Recuerden cuantos amigos y amigas te decepcionaron ...cuantas veces deseaste ser mas bonita, popular, o simpática .. cuantas veces quisiste largarte lejos, buscando un poco de comprensión.  Hagan memoria, y cuando tengan ganas de encerrarlos en una torre hasta que cumplan 21, cuenten hasta 10.

5.    Sean Adultas
Suena terrible, lo sé.  Claro que somos adultas.  Pero cuando la cosa se pone dificil, a veces no nos comportamos como tal.  Al asumir el doble papel de madre y amiga, podemos caer en el descontrol – o en el control excesivo.  

Sean abiertas, comprensivas, y amorosas, pero dense a respetar.  Dije respeto, no temor.  Sean firmes pero no los juzguen; no los agobien con mil preguntas ni sean una “policía a domicilio”.  Establezcan reglas de acuerdo a su edad.  No es igual que un hijo de 12 años quiera ir al cine de las 10 de la noche, que un hijo de 15 lo haga.  Ni tampoco podemos tratar a nuestro hijo de 18 años como si tuviera 11.  Siempre que las reglas del hogar sean razonables, servirán para darle orden y balance a la vida de su hijo.  

Aunque nada de esto garantice que tu “rebelde sin causa” se convierta en un libro abierto de la noche a la mañana  -- o que nunca mas te levante la voz o cierre una puerta de golpe -- espero que estas palabras sirvan como un primer paso para acompañarlos por el largo y dificil camino hacia la adultez.

¿Cómo haces tú para lidiar con tu hijo o hermano adolescente?  Incluye tus comentarios al final de este artículo.