Alergias alimentarias en bebés: prevención y tratamiento

¿Tu hijo sufre de alguna alergia por la comida? Entérate de las alergias alimenticias de los niños, sus síntomas, prevención y tratamiento.

Tus hijos y las alergias alimentarias:

 
Recientemente Newsweek publicó en su portada la foto de un niño que usaba una máscara de gas, mientras sostenía un sándwich de mantequilla de maní y jalea en una mano y un cartón de leche en la otra. Es difícil imaginar cómo los placeres de la infancia, como un sándwich de mantequilla de cacahuate, una  galleta de chocolate y un vaso de leche tibia puedan hacer sufrir a un cuerpo tan pequeño. Una sola mordida puede ocasionar que la garganta se irrite, los labios se inflamen y el estómago se retuerza de dolor”.

Desde luego, los niños con alergias serias necesitan precauciones especiales. Sin embargo, los medios en vez de ayudar, usualmente causan pánico en relación a  las alergias, sin educar o tranquilizar a las a familias cuyos hijos padecen de alergias alimentarias.
Por lo general, este tipo de alergia es poco común y no muy peligrosa. Un hecho sorprendente es que la mayoría de las alergias alimentarias que ocurren entre niños menores de 3 años de edad, no son ocasionadas por el  maní ni los mariscos, sino por la leche.  Alrededor del 2.5%, es decir 1 de cada 40 niños, es alérgico a los productos lácteos. Lo cual hace que la condición sea 2 veces más común que la alergia al huevo y 3 veces más común que la alergia al maní.

Por fortuna, la mayoría de los niños afectados no está en peligro ya que las alergias alimentarias tienen un rango amplio de severidad. Más aún, la mayoría de estas alergias que usualmente ocurren durante la infancia, desaparecen después de algunos años. Otro dato a considerar, es que los síntomas más comunes no son problemas respiratorios o inflamación, sino una erupción escamosa llamada Dermatitis Atópica. Según los Archives of Internal Medicine, en el 2011 se estimó que sólo 1 en 3 millones de personas tienen alergias alimentarias que pudieran causar la muerte.  Las alergias más comunes que son  consideradas fatales son,  a la penicilina y a la picadura de insectos.  La probabilidad de muerte debido a una alergia alimentaria es poca, solamente 200 estadunidenses mueren cada año por este tipo de alergia.

Pero, ¿no se incrementa con rapidez la alergia al maní? En cierto sentido, ésta es una de las alergias más peligrosas, debido a que las reacciones suelen más severas que una simple irritación. Sin embargo, no está claro si en realidad esta alergia esté aumentando. El único estudio que se ha realizado en un laboratorio fue en la Isla de Wight, donde se demostró un incremento ligero entre 6 a 13 casos en grupos separados de 1,200 niños en 1989 y en 1996. En el 2003, el Journal of Allergy and Clinical Immunology sugirió que los índices entre los niños más pequeños  incrementó de 0.4% a 0.8% durante dos encuestas por separado en 1997 y 2002. Sin embargo, el índice general que incluyó a personas de todas las edades no cambió de 0.6%. Lo más importante es que entre las familias encuestadas en el 2002, el índice entre niños menores de 5 años de edad fue el mismo que entre los de 6 a 10 años de edad,  lo cual sugiere que no hubo un incremento repentino.

El diagnóstico exacto de las alergias alimentarias es difícil, y muchos niños de los que se sospecha que sufren de estas alergias, en realidad no las tienen.

En algunas encuestas, alrededor del 25% de los padres creen que sus hijos tienen alergias alimentarias, pero sólo del 4% al 7% tienen prueba contundente. Esto significa que la mayoría de las alergias sospechadas pueden ser inexistentes. Desafortunadamente, algunos padres hacen sus propios diagnósticos,  basados en reacciones como, el vómito o erupciones en la piel y no buscan atención médica. Ese es un problema, debido a que un estudio en el 2003 descubrió que los niños a quienes se les dijo que tenían alergia alimentaria severa, sentían más ansiedad y se sentían más restringidos a nivel físico que aquellos con diabetes.

La prueba de “estándar de oro” es un examen con los ojos vendados, donde un niño come el alimento sospechoso o un placebo en un centro médico para ver si ocurre alguna reacción. Sin embargo, debido al tiempo y el costo de la prueba, no se realiza con frecuencia.  Algunas alternativas para saber si tu hijo sufre de estas alergias son las pruebas de sangre y pinchazos en la piel, aunque a veces estas pruebas pueden ser imprecisas. De acuerdo con un estudio hecho por Clinical and Experimental Allergy en el 2011, sólo 1 de cada 4 niños con pruebas dermatológicas positivas obtuvieron resultados positivos en el desafío con los ojos vendados.

No asumas que tu hijo tiene alergia alimentaria a menos que un alergista certificado o pediatra te haya confirmado el diagnóstico.

No necesitas una dieta específica  para prevenir las alergias de tu hijo, en especial si no tienes un historial familiar de alergias alimentarias.

En primer lugar, evitar ciertos alimentos durante el embarazo y restringir los alimentos  de los bebés no es beneficioso. Además, no está claro si los bebés “de alto riesgo” (aquellos con un fuerte historial familiar) también se beneficien. El mejor estudio sobre esta práctica fue publicado en el Journal of Allergy and Clinical Immunology en 1995, el cual demostró que una dieta extremadamente estricta de eliminación de leche materna combinada con una restricción de alimentos alergénicos, no impactó los síntomas de alergia en niños de 7 años de edad que, fueron considerados bebés de alto riesgo. 

La Asociación de Pediatras Americanos (AAP) aún advierte a las madres embarazadas y a las que están lactando que “eliminen los huevos, la leche de vaca, entre otros alimentos”. Sin embargo, en el 2006, una revisión sistemática concluyó: “Después de estudio extensos, no se ha determinado que al evitar ciertos alimentos como la leche, los huevos y el pescado durante la lactancia, pueda causarle al bebé reacciones alérgicas en el futuro.

¿Y qué hay de restringir algunos alimentos hasta que el niño sea mayor?, lo cual recomienda la AAP para niños de alto riesgo. De hecho, dice Anne Munoz-Furlong, investigadora: "Existe un debate sobre el retraso de la exposición a los alimentos que pueden ser dañinos.”

Muchos chinos o israelíes, por ejemplo, comienzan a ingerir extractos de maní durante la infancia y los índices de alergia parecen ser menores allá. Y la revisión de evidencia del 2006 concuerda en que existe “poca evidencia” para retrasar alimentos; hasta las sociedades de las alergias europeas, tampoco recomiendan que se restrinjan.  

Por otro lado, la lactancia es excelente ya que puede reducir las alergias en los niños. En el 2004, un consorcio internacional de alergistas revisó 92 estudios previos y concluyó que la lactancia y retrasar los alimentos sólidos no tuvieron impactos en las alergias de infantes sin historial médico de alergias.

En resumen: en general,  es poco lo que un padre puede hacer para evitar que su hijo padezca de alergias alimentarias.

¿Tu hijo sufre de alergia a algún tipo alimento?