Conceptos básicos sobre fertilidad si quieres quedar embarazada

Aprende a leer las señales de fertilidad de tu cuerpo y volverte más consciente de tu ciclo único de fertilidad

Aprender a leer las señales especiales de fertilidad de tu cuerpo y volverte más consciente de tu ciclo único de fertilidad, puede

ayudarte a mejorar tus probabilidades de concebir. Convertirte en experta en el ritmo singular de tu cuerpo también te ayudará a

predecir mejor la fecha de tu siguiente menstruación, a saber con anticipación si estás embarazada y te

alertará sobre cambios no saludables.

¿Cómo puedes ser más consciente de tus señales personales de fertilidad?

Conocer bien los mensajes de fertilidad de tu cuerpo implica observar tres señales básicas de fertilidad: temperatura corporal

basal (TCB), cambios en secreciones cervicales y posición cervical. Estos tres marcadores de fertilidad cambian durante el ciclo

de una mujer. Al observar estos cambios y registrarlos cada día, tú comenzarás a descubrir tu propio ritmo de fertilidad.

Tu ciclo menstrual, es la clave para comprender tu fertilidad.

Para entender tus señales de fertilidad, es muy importante que conozcas los cambios que ocurren en tu cuerpo durante el ciclo menstrual. La menstruación es el desecho del recubrimiento interior del útero cuando no existe un embarazo durante cierto ciclo. Tus niveles de estrógeno y progesterona son muy bajos el primer día de la menstruación, día primero de tu ciclo. Los niveles de estrógeno comienzan a elevarse y estimulan el crecimiento o proliferación del recubrimiento del útero, como preparación para un embarazo. El estrógeno es la hormona dominante en las primeras dos semanas del ciclo menstrual. Alrededor del día 14 de tu ciclo, e inmediatamente antes de la ovulación, los niveles de estrógeno llegan a su límite y disparan la liberación de un óvulo de uno de los ovarios.

Una vez que un óvulo es liberado, puede ser fertilizado durante 12 a 24 horas. Este es el mejor tiempo para poder lograr el

embarazo. Después de la ovulación, los niveles de estrógeno disminuyen y los de progesterona aumentan; entonces, esta hormona

se convierte en la dominante durante las siguientes dos semanas. La progesterona causa que el recubrimiento uterino madure y se

vuelva más compacto, para que pueda soportar y nutrir un óvulo fertilizado. Si no ocurre la implantación de un óvulo fertilizado,

los niveles de progesterona disminuyen y provocan el inicio de la menstruación en un lapso de 48 horas (alrededor del día 28).

¿Cómo mides tu temperatura corporal basal?

Cuando comiences a tomarte la temperatura corporal basal, puede resultarte útil seguir estas indicaciones:

- Cuando midas tu TCB es importante usar un termómetro.
- Agita el termómetro antes de irte a dormir.
- Manténlo al alcance de tu mano.
- Mantén un cuaderno y un bolígrafo al lado de tu cama, para registrar tu temperatura.
- Tómate la temperatura en la mañana, incluso antes de ir al baño.
- Mantén el termómetro en su sitio durante cinco minutos antes de leer el resultado.

¿Cuáles cambios de temperatura corporal basal puedes esperar durante tu ciclo?

La temperatura de tu cuerpo en reposo, es más baja durante las primeras dos semanas del ciclo menstrual, antes de la ovulación.

Por lo regular la temperatura se encontrará en un rango entre 97.0 y 97.5 grados Fahrenheit (F).

Inmediatamente después de la ovulación, la progesterona sube el calor de 0.4 a 0.6 grados. Este incremento de temperatura te

informará que la ovulación ha ocurrido. Si tu TCB se mantiene elevada incluso después de la fecha prevista para tu periodo

menstrual, podría ser un indicador temprano de embarazo.

La presencia de fiebre, alteraciones emocionales, sueño insuficiente, consumo de alcohol o el uso de un cobertor eléctrico o cojín

caliente pueden afectar tu TCB.

Ciclos de humedad: ¿Cómo puedes revisar tus secreciones cervicales?

La mucosidad cervical puede considerarse como el “guardián” del útero, pues regula lo que puede pasar y no pasar a través de la cérvix.

Tus secreciones cambian como respuesta a los cambios hormonales que ocurren durante tu ciclo. Una vez que tu flujo menstrual se

ha retirado, por lo regular tienes algunos días “secos”. Dentro de la primera semana puedes notar que las secreciones cervicales

se vuelven viscosas o con sensación pegajosa. A medida que se aproxima el momento de la ovulación, la mucosidad cervical se volverá

más cremosa y cambiará a secreciones claras y transparentes. Este es tu momento de máxima fertilidad, donde esa mucosidad actúa como

autopista resbaladiza para cualquier esperma que esté presente.

Al observar los cambios en la mucosidad cervical, buscarás modificaciones en consistencia, cantidad y color. Elige un momento del

día para revisar tus secreciones cervicales. Para muchas mujeres resulta conveniente observar los cambios cuando van al baño.

Aunque los cambios pueden observarse de manera externa, cuando te limpias con papel de baño, puede ser más preciso revisar las

secreciones cervicales insertando uno o dos dedos en tu vagina.

Ten presente que la excitación sexual, la presencia de semen, el uso de lubricantes o espermicidas, o una infección vaginal pueden

afectar tus secreciones cervicales.

¿Qué te indica la posición de tu cérvix?

La posición de tu cérvix, la parte más baja de tu útero, también puede ser muy útil para medir tu fertilidad. En la primera mitad de

tu ciclo menstrual, antes de la ovulación, tu cérvix se sentirá firme y estará bajo en tu vagina. Se sentirá cerrada y seca. Alrededor

del momento de la ovulación, la cérvix se ablanda, se abre, se eleva y se vuelve muy receptiva al esperma, permitiéndole llegar con

más facilidad al óvulo en espera. Unos días después de la ovulación, la cérvix se vuelve otra vez firme y la entrada estará cerrada.

Aquí te presentamos algunas indicaciones para revisar la posición de tu cérvix:

- Lávate las manos antes de revisar tu cérvix.
- Revisa la posición de tu cérvix alrededor de la misma hora cada día.
- Para muchas mujeres es fácil revisar su cérvix mientras están sentadas en el inodoro.
- Inserta con suavidad uno o dos dedos en tu vagina. Hasta el fondo, debes poder sentir tu cérvix.
- ¿Tu cérvix parece fácil de alcanzar (bajo) o difícil de alcanzar (alto)?
- ¿Tu cérvix se siente suave (como tus labios) o firme (como tu nariz)?
- ¿La entrada de tu cérvix se siente un poco abierta o cerrada?
- ¿Tu cérvix se siente seca, húmeda o muy mojada?

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